FACTORES DETERMINANTES DE LA BAJA MOVILIDAD SOCIAL EN COLOMBIA

Alianza Financiera

De acuerdo con Sergio Urzúa, académico de la Universidad de Maryland, la movilidad social es entendida como el proceso por el cual las personas, a pesar de haber nacido en ambientes vulnerables, logran avanzar en la escala social y económica debido a un entorno de igualdad de oportunidades que les permite acceder a una mejor calidad de vida. No obstante, el esquema de movilidad social en Colombia tiene un carácter regresivo, pues las probabilidades de alcanzar una situación socioeconómica mejor son bajas y difieren a nivel regional a causa de los niveles de desigualdad, considerándose que hace solo unos años ostentábamos el título del segundo país más inequitativo del hemisferio occidental, según el estudio de Equidad y Movilidad Social de la Universidad de los Andes (2014).

De acuerdo con lo mencionado, la movilidad social es definida por las condiciones de desigualdad y pobreza en las regiones del país. Un alto nivel de desigualdad en la distribución del ingreso y la falta de oportunidades que se evidencian en los sectores más vulnerables, dan lugar a una baja movilidad social. A su vez, esta limitada movilidad social deteriora el capital humano, reduce los niveles de productividad e incrementa las brechas de desarrollo, disminuyendo al tiempo la efectividad de las instituciones públicas y consolidando altos niveles de pobreza y desigualdad. Lo anterior se convierte en problemas estructurales críticos para las proyecciones de crecimiento a largo plazo, como lo es alcanzar el nivel promedio de ingreso de los países de Europa que, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo, es de US $ 30.000 per cápita.

En este orden de ideas, la movilidad social se analiza desde varios puntos de vista. Por un lado, los factores determinantes son medidos a través del nivel de educación de calidad ofrecido por el sistema institucional para garantizar la igualdad de oportunidades socioeconómicas. Adicionalmente, es posible establecer una correlación entre el nivel de educación de los padres como influencia directa para ascender en la escala social. De esta manera, se demuestra que “solo el 19% de los jóvenes cuyos padres tienen educación primaria logran alcanzar estudios de nivel superior, en contraste con el 92% de los jóvenes cuyos padres cuentan con una profesión” (García, Rodriguez, Sánchez, & Bedoya, 2015, p. 82). Es decir que solo tendrán condiciones favorables socioeconómicas aquellas personas que tienen padres con altos niveles de educación superior y poseen mayor riqueza, en contraste con quienes nacen en hogares con bajo índice de logros académicos o educación de mala calidad. Lo anterior, por razones evidentes, disminuye y casi elimina las probabilidades de que estos hogares se puedan movilizar.

Las brechas educativas que se presentan en Colombia en los distintos estratos son determinantes en la movilidad social porque definen las oportunidades laborales, la ocupación y el nivel de salario que una persona obtendrá en el mercado laboral. De acuerdo con el informe del Consejo Privado de Competitividad (CPC), la cobertura, calidad y pertinencia de la educación son los tres factores fundamentales para garantizar la formación de capital humano. La cobertura de educación preescolar, educación primaria, secundaria y media continúan rezagadas respecto al promedio de América Latina y la OCDE. La primera disminuyó la cobertura de 61,8% en 2010 a 53,6% en 2016 cuando el promedio de cobertura de la OCDE era de 83%. Adicional, la calidad de educativa también es baja, pues solo el 0,5% de los docentes tienen posgrado.

Por otro lado, la deserción es otro indicador importante para evaluar el nivel de educación. Siguiendo al CPC (2017), de cada 100 estudiantes matriculados en educación primaria 64 llegan al grado undécimo. En el caso de la educación superior, cerca de la mitad deserta al trascurrir los semestres por múltiples factores: institucionales, socioeconómicos, logros educativos de los padres, entre otros. Por último, la calidad de educación superior también representa retos debido que solo el 25,7% de los estudiantes están matriculados en instituciones de alta calidad. Esto se refleja en brechas para el mercado laboral, puesto que el 50% de los empresarios presentan dificultades para contratar aspirantes calificados y aumentar la productividad del sector empresarial.

Sin embargo, la cantidad medida como el número de años promedio de estudios y el deterioro de calidad educativa no son las únicas variables relevantes para evaluar los factores determinantes de la baja movilidad social que se evidencia en Colombia. Estos indicadores se pueden complementar valorando los niveles de pobreza, los niveles informalidad, calidad de los sistemas pensionales de salud y acceso a los servicios básicos.

De acuerdo con el BID, Colombia presenta deficiencias en la provisión de servicios básicos de calidad. El suministro de agua potable cubre tan solo al 58% de la población nacional (Instituto Nacional de Salud, 2013) afectado a las clases más vulnerables y medias cercanas a la brecha de pobreza. Esto da evidencia del nivel de inequidad para vivir dignamente en Colombia. La presencia de necesidades básicas insatisfechas da lugar a la pobreza y a la pobreza extrema sobre todo en áreas rurales y áreas no metropolitanas con un índice de 49% y 32% respectivamente. Por último, concluye que para 2015, el 26% de los niños menores a 5 años de la zona rural vivían en pobreza extrema comparado con el 10% en el área urbana (Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 2016, p. 108).

Aunado a lo anterior, el sistema pensional en Colombia tiene problemas estructurales de equidad y eficiencia. Una de las dificultades se encuentra en que los subsidios entregados son cada vez más regresivos, por tanto, no se ha establecido una buena medida de la distribución del gasto para pensiones. Las deficiencias en los mecanismos de cobertura presentan diferencias por territorios indicado la relación de crecimiento y baja movilidad social en cada región. Tan solo el 40% de los hombres y el 25% de las mujeres que se encuentran en la actividad económica cotizan. Adicionalmente, la estructura del sistema incrementa los niveles de desigualdad, debido a que los subsidios benefician a los contribuyentes de altos ingresos (Bosch, Berstein, Castellani, Olivieri , & Villa, 2015).

En conclusión, los problemas estructurales en Colombia a nivel social y económico explican la baja movilidad social de los individuos provenientes de entornos vulnerables. La desigualdad social en términos de ingresos y la falta de oportunidades en condiciones de equidad están determinadas a su vez por la ineficiencia institucional, pues son quienes deben administrar eficientemente los recursos y propiciar un entorno competitivo en igualdad de condiciones, garantizando las condiciones básicas para la construcción de capital humano en términos de educación de calidad, servicios, salud y empleo.

Bibliografía

Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (2016). Colombia hacia un país de altos ingresos con movilidad social.
Bosch, M., Berstein, S., Castellani, F., Olivieri , M., & Villa, J. (2015). Colombia, una mirada desde la visión multipila. En: Cómo fortalecer los sistemas de pensiones latinoamericanos. Departamento Nacional de Planeación (DNP). (2014). Equida y Movilidad Social. Bogotá.
García, S., Rodriguez, C., Sánchez, F., & Bedoya, J. (Septiembre de 2015). La loteria de la cuna: Movilidad social a través de la educación en los municipios de Colombia. Recuperado el Marzo de 2018, de Facultad de Economía de la Universidad de los Andes: https://economia.uniandes.edu.co/components/com_booklibrary/ebooks/dcede...

Consejo Privado de Competitividad privada CPC. (2017). Informe Nacional de Competitividad 2017-2018. Bogotá: Zetta Comunicadores.

Autor: Tatiana Higinio Lozada*
Editor: José Adrián Rojo Arenas

*Estudiante de la Universidad de San Buenaventura Cali

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