LA SALUD COMO CAUSA Y EFECTO DE UNA BUENA ECONOMÍA.

Alianza Financiera

“Punto 3: El desarrollo social y económico, basado en el Nuevo Orden Económico Internacional, es de importancia básica para el logro cabal del libre acceso a la salud y de la reducción de la brecha existente entre el nivel de salud de los países en vías de desarrollo y de los países desarrollados. La promoción y protección de la salud es esencial para un desarrollo económico y social sustentable, contribuyendo además a mejorar la calidad de vida, la reducción de la violencia y la obtención de la paz mundial”

Declaración de Almá-Atá.12 de Septiembre de 1978.

 

Cada vez se hace más evidente la interdependencia entre la economía y la salud, a diario diversas decisiones de carácter económico afectan de alguna u otra manera resultados en salud y estos a su vez a la economía, siendo una relación bidireccional. Para nadie es un secreto que existe una correlación entre el desarrollo de un país y su perfil epidemiológico, incluso que un bajo nivel socioeconómico y/o preparación académica pueden ser en muchas ocasiones un factor de riesgo para el desarrollo de diversas enfermedades, por tanto la economía de la salud es una una rama que cada vez toma más fuerza en su estudio, no obstante siempre ha tenido una influencia significativa. La historia nos brinda innumerables ejemplos de esta relación, uno de los muy célebres es el caso del Dr. John Snow, que, valiéndose de la epidemiología, encontró cómo el saneamiento de la bomba de agua de Broad Street era determinante en la aparición del cólera en la Londres de 1854, siendo las condiciones del acueducto una manifestación de la economía y la distribución de la riqueza en la población.

 

La economía de la salud es una rama de la economía que estudia la utilización de recursos para cumplir con las demandas en salud, incluyendo términos de eficacia y eficiencia en el servicio, así como también farmacoeconomia (análisis económico orientado al campo de medicamentos), oferta, demanda y productividad. Una vez ligamos la economía y los resultados en salud, será fácil entender a ésta como un bien económico para el cual se requiere de inversión en tiempo y capital, además de ciertos elementos como la satisfacción de otras necesidades básicas, desde la alimentación y factores ambientales, hasta condiciones laborales y nivel educativo; por tanto, la buena salud es una resultante de la buena economía y a su vez, mejores resultados económicos pueden ser resultantes de un mejor estado de salud. Manuel Collazos en su artículo La economía de la salud: ¿debe ser de interés para el campo sanitario? nos ofrece un claro ejemplo de ello cuando nos afirma que la ausencia de poliomielitis en el mundo representaría un ahorro anual en costos de vacunación de $US 1.500.000 y que el PIB de muchos países africanos sería mayor si la malaria ya hubiese sido controlada.

 

Todas las enfermedades representan costos, desde la pérdida de días productivos por la incapacidad de la persona enferma, hasta la inversión requerida para la recuperación de la misma; solo un pueblo sano podrá ser un pueblo productivo. Por tal motivo que se requiere de una justa administración de la riqueza que se vea reflejada en las campañas y servicios que buscan preservar la vida y evitar o combatir las diversas enfermedades que aquejan a la población, no podemos ignorar el hecho de que ningún sistema de salud nacional es totalmente público o privado, que las fuentes de dinero pueden ser múltiples (estado, aseguradoras, cobro a usuarios, ONG’s, cooperación internacional),pero los destinos de este dinero deben estar enfocados en el bienestar de las personas, utilizando la buena administración para optimizar recursos e impactar positivamente a la población y no para enriquecimiento de unos pocos.

 

Toda inversión en salud, será una intervención provechosa que se reflejará directamente en el PIB de las naciones; esta inversión y el costo que representan las nuevas tecnologías, la investigación, la finitud de los recursos, entre otros elementos, hacen que se requiera cuidar de la salud como un bien económico que es preciso administrar y optimizar, sin que se vea afectado el carácter humano y la dignidad de todos los actores que se encuentran envueltos en su correcto desarrollo. La medicina no es una ciencia, es un arte, y como todo arte, se vale de las ciencias, la experiencia, los errores y las nuevas ideas para subsistir, mejorarse y dar respuesta a los problemas en salud que aparecen, y del mismo modo en que la biología, la química, la física y la robótica son vitales para el quehacer médico, una economía justa, equitativa y progresista también es una herramienta fundamental para un mundo más sano.

 

“La equidad en salud no concierne únicamente a la salud vista aisladamente, sino que debe abordarse desde el ámbito más amplio de la imparcialidad y la justicia de los acuerdos sociales, incluida la distribución económica y prestando la debida atención al papel de la salud en la vida y libertad humana”. 

Amartya Sen .Premio en ciencias económicas en memoria de Alfred Nobel.1998

 

 

 

Referencias

http://www.medigraphic.com/pdfs/imss/im-2007/im075o.pdf 

http://www.scielo.org.co/pdf/rfnsp/v30n3/v30n3a01.pdf

http://www.scielosp.org/pdf/rpsp/v12n5/14098.pdf

http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182007000400014

 

MICHELL REZENE TESFAMARIAM ORTEGA

MEDICO EN FORMACIÓN– PUJ CALI.

MIEMBRO DEL SEMILLERO DE INVESTIGACIÓN ALIANZA FINANCIERA

 

 

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