Cómo arruinar una empresa en ocho pasos

 

Por Raquel Puente, experta en Mercadeo

Lo más difícil parece haber pasado en Colombia, de acuerdo a los expertos, pero como dice mi amigo Camilo Herrera, el consumidor aún no lo cree y el gasto de hogares está creciendo lentamente.  En este sentido, las empresas están buscando fórmulas para aumentar las ventas, y dado que no hay una respuesta común a todas las dificultades, les voy a compartir un récipe universal, que, de seguirlo al pie de la letra, fácilmente cualquier empresa podría llegar rápida, efectiva y directamente al fracaso.

1.     Disminuir la calidad manteniendo el precio del producto y/o servicio y la promesa de valor, “sin que el consumidor se dé cuenta”, de esta forma se obtendrá un mayor margen.

2.     Disminuir al mínimo los gastos de entrenamiento e incentivos al personal y contratar profesionales de muy baja calificación y, por tanto, con muy bajas aspiraciones salariales en el área de atención o servicio al cliente y en los departamentos de quejas, que de cualquier modo no generan ingresos.

3.     Disminuir al máximo los gastos en comunicación de marca y relaciones con los clientes, y enfocarse sólo en promociones de precio para lograr aumentos en el volumen de ventas.

Fuente: Aprendesocial

4.     Lograr la venta, no importa de qué forma: ¡no decirlo todo no es decir mentiras!

5.     Competir en una guerra de precios para tentar al consumidor sin poner atención al posicionamiento de la marca, ni la conversión del cliente en “cazador de ofertas”.

6.     Aumentar las ventas con “productos o servicios nuevos”, que en realidad son los mismos productos de siempre con simples cambios de forma, pero no de fondo.

7.     Sencillamente no hacer nada: La empresa es suficientemente sólida como para sobrellevar esta crisis, soportar hasta que la tormenta pase.

8.     Aumentar los precios, pues su empresa es solo un proveedor más en la cadena de suministro y qué otra cosa puede hacer si a su empresa le subieron los precios de la materia prima.

Por supuesto que ninguna empresa elabora e implementa estrategias que deliberadamente la lleven al fracaso, pero si revisan la lista anterior y notan que alguna de las estrategias se parece a lo que hacen en su empresa: ¡preocúpese! Por el contrario, cree y mantenga relaciones a través de ofertas que contengan por lo menos un componente de valor a un nivel de excelencia tal que avergüence a los competidores. Recuerde que las utilidades son indispensables, pero son el resultado de la creación de valor, funcionan muy mal como objetivo en sí mismo sin importar cómo se logren.  En épocas difíciles, el salvavidas siempre es la innovación: estrategias de mercadeo que se adapten a las nuevas necesidades de los consumidores, hacerles sentir que somos solidarios a las dificultades que atraviesan ofreciéndoles valor superior. 

 

 

 

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