Estos son los pasos que ha dado Cali para consolidarse como potencia académica

 

Con el reciente acuerdo de paz Colombia se impuso nuevos retos: mejorar la infraestructura, aumentar el número de profesionales calificados en el sector productivo, comprender y garantizar los cambios a nivel social, de salud, político, cultural y económico.

Esa realidad solo puede ser atendida si los colombianos  adquirimos mayores y mejores conocimientos  en diversas áreas para estar listos ante las divergencias y convergencias de un mundo globalizado.

En ese sentido, Cali ha cobrado un papel protagónico en este proceso, dado que está en el corazón de todas las transformaciones que marcan la historia del presente. Eso lo saben los empresarios, las industrias y el Gobierno.

Precisamente “la industria necesita profesionales con competencias modernas que les permita actualizar sus procesos internos, así como mejorar sus productos haciéndolos competitivos en un mercado altamente globalizado”, explica Luis Fernando Tobón, director de Posgrados en Ingenierías de la Javeriana Cali.

Por lo tanto, se debe resaltar los esfuerzos del sector educativo, el público y el privado para hacer de esta una ciudad académica que al mismo tiempo se esfuerza por dinamizar su economía.

Así, por ejemplo, “estudiar un posgrado otorga una serie de conocimientos, competencias y herramientas al profesional, que le posibilitan alcanzar sus metas y hacer sus sueños realidad”, explica el padre Luis Felipe Gómez Restrepo, rector de la Javeriana Cali. Al mismo tiempo, continúa el Rector, “este especialista o experto será un actor de cambio impactando positivamente en el entorno laboral y social en el que se desenvuelve”.

¿Cómo hacer realidad estas premisas? En primer lugar, siguiendo la ruta que el Ministerio de Educación Nacional marcó en el ‘Plan Decenal’ y que persigue metas tales como ampliar la cobertura en educación superior y convertir la estrategia Ser pilo paga en una política de Estado. Lo anterior, buscando que en el 2025 el nuestro sea el país mejor educado en América Latina.

Asimismo, la ciudad ha sido líder ejecutando proyectos innovadores como el de las 21 Megaobras que, entre otras cosas, le dieron mayor competitividad y abrieron las puertas para la llegada de nuevos negocios que, a su vez, impulsaron otros sectores de la economía.

Por último, en Cali se pueden encontrar programas que corresponden a la realidad y contexto actual de las regiones. De ahí la constante recepción de estudiantes provenientes de otras ciudades y de diversos países.

Se destaca entonces el hecho de que  en la capital del Valle se han gestado redes de bibliotecas, académicas, sociales, culturales y de investigación con el fin de mejorar la experiencia de la totalidad de sus estudiantes.

Así se evidenció en el índice de Ciudades Universitarias, ICU, que presentó este año la Red Ciudades Cómo Vamos, en el que Cali obtuvo resultados satisfactorios.

El ICU es un estudio que analiza las condiciones que ofrecen las nueve principales ciudades colombianas a los estudiantes evaluando cinco aspectos: el ambiente universitario, la calidad de la educación superior, el costo de vida, la empleabilidad de los egresados y la calidad de vida de los centros urbanos.

Según dicho informe, todas las ciudades objeto del estudio presentaron mejoría en el ICU entre 2012 y 2015, siendo Cali la que obtuvo un mayor incremento (23,1 %), seguido de Pereira (19,2 %), Ibagué (18,9 %), Cúcuta (16,2 %) y Bucaramanga (14,6%).

Es por eso, como indica el padre Rector Gómez Restrepo, “haciendo gala de la herencia de la tradición Jesuita, la Javeriana Cali siempre se ha preocupado por transmitir, no solamente conocimiento académico, sino también los valores sociales que hacen que nuestra oferta educativa sea integral, esto es, formamos no solo a un profesional, sino también a una persona que será un ciudadano del mundo”. 

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