• Se favorece el desarrollo de competencias al mismo tiempo que el estudiante aprende contenido temático de las asignaturas de su carrera profesional.
  • Se fomenta el aprendizaje activo, es decir, tanto el profesor como los estudiantes están constantemente en un rol activo y se implican en el proceso de enseñanza aprendizaje.
  • Estas experiencias didácticas facilitan que los participantes enfrenten retos que, en otros escenarios, (por ejemplo, situaciones de evaluación o presentaciones en el salón de clase), podrían generar ansiedad y tensión, factores que no favorecen el aprendizaje.
  • Se favorece la motivación y el compromiso de los estudiantes en el aula de clase. A través del juego encuentran retos desde lo que quieren en la asignatura específica y lo que está sucediendo en el juego. Pueden aprender al tiempo que se divierten, se concentran y son retados.
  • Se ofrece un espacio donde el estudiante puede construir conocimiento y desarrollar habilidades a partir de experiencias de juego. Esto a partir de la reflexión alrededor de estas experiencias de juego (discusiones, foros, talleres, ensayos, entre otros).