Jessica Paola, estudiante de octavo semestre de Biología, cuenta cómo fue esta experiencia en la que investigó un ave endémica de la isla. Crónica.
Publicado: 02 / 10 / 2019
Creado por: luisaf.jaramillo
Seaflower2019

Al enterarme de que tenía la oportunidad de ser parte de una expedición científica y que podía realizar mi trabajo de grado en el marco de este proyecto, la felicidad y la ansiedad inundaron mi alma. Ser estudiante de Biología me ha permitido viajar a lugares inimaginables y conocer culturas sorprendentes, siempre manteniendo la curiosidad al máximo para desarrollar investigación, algo que caracteriza a mi carrera.

Mi proyecto en esta oportunidad consistió en evaluar el estatus taxonómico del Vireo de Providencia, ave endémica de la isla con clasificación dudosa entre sub especie y especie; realizar grabaciones de su canto, instalar trampas para capturar individuos y extraer tejido para el posterior análisis en laboratorio fueron parte de los objetivos del proyecto.

La reserva de la biosfera Seaflower, con una extensión de 300.000 kilómetros cuadrados, contiene gran biodiversidad marina y costera, 77% de las áreas coralinas someras de Colombia, manglares, praderas marinas, fondos arenosos, playas, ecosistemas profundos, bosque seco tropical y especies claves. Las expediciones científicas Seaflower se realizan desde el año 2014 para promover la investigación a nivel biológico, físico, social y para tener un manejo integral del patrimonio ambiental y cultural de nuestra nación.

La sexta versión de la expedición se llevó a cabo en las islas Old Providence y Santa Catalina con el desarrollo de 26 proyectos de investigación en temas de oceanografía, hidrografía, geología, biología, física, biotecnología y geografía, entre otros.

La fase de campo duro un mes y estuvo distribuida en dos turnos de diez días de muestreo para los expedicionarios, todo esto coordinado principalmente por la Comisión Colombiana del Océano, la Armada Nacional, la Dirección General Marítima, el aporte financiero de la Gobernación de San Andrés Providencia y Santa Catalina y el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación - Colciencias.

La expedición inició la mañana del domingo 8 de septiembre en el muelle de San Andrés en donde todos los expedicionarios nos embarcamos con equipaje y equipos de muestreo en el buque oceanográfico ARC ‘Providencia’, el cual nos transportó hasta la isla de Providencia. Fue muy especial poder ingresar a un buque de la Armada y sentir que toda la tripulación estaba dispuesta a ayudarte en lo que necesitaras para que el trayecto fuera más agradable.

Estos fueron los primeros acercamientos de todos los expedicionarios y fue impresionante encontrar biólogos, geólogos, arqueólogos, ingenieros de sistemas de distintas instituciones unidos para muestrear en esta expedición.

La travesía a mar abierto hasta la isla fue increíble y toda la logística de desembarque se llevó a cabo de la mejor manera. Cuando ingresé a la isla sentí la pasión y el cariño de los raizales al recibirte en su territorio y al compartir su cultura; estos orgullosos caribeños tienen sus brazos abiertos para que disfrutes sus costumbres, su lengua nativa y su cultura isleña.

Todas las salidas de campo en mi carrera me han enseñado que el trabajo en equipo es esencial para sacar un proyecto adelante y esta no fue la excepción; cada uno de los expedicionarios teníamos  un papel que cumplir, comenzando por la puntualidad para llevar a cabo las operaciones de transporte y logística, hasta la ayuda en la cocina lavando los platos para mantener un orden.

Cuando el sol empezaba a asomar sus primeros rayos de luz los distintos equipos se dirigían a los respectivos puntos de muestreo asignados para cada proyecto en tierra por toda la isla de Providencia y Santa Catalina, y en lancha para los proyectos marinos a lo largo de todo el sistema de arrecifes.

Una vez llegaba la noche era impresionante encontrarte con todos los investigadores procesando los datos recolectados en toda la jornada de trabajo;  entonces mientras yo revisaba los audios del vireo de providencia en una mesa, a mi lado se encontraban procesando muestras de corales o evaluando el contenido de mercurio en los peces, fijando plantas recolectadas en el bosque seco tropical de la zona, identificando las algas marinas, o almacenando las muestras para su conservación hasta el laboratorio.

El compromiso y la pasión de todos los expedicionarios y personal de logística hicieron que todo funcionara correctamente para que cada día se tuviera éxito en los muestreos correspondientes. Durante los 10 días todas las personas nos apoyábamos de una u otra manera, convirtiéndonos en compañeros y amigos de campo que compartían una experiencia única.

Con mis muestreos por puntos estratégicos de la isla pude enriquecer y fortalecer mi formación académica. Además, compartir con raizales e investigadores de distintas universidades de Colombia, todos comprometidos por avanzar en el conocimiento de la reserva de la biosfera Seaflower, me permitió conocer distintos factores que influyen en la conservación de este hermoso ecosistema, ya que existe un equilibrio entre los habitantes de estas islas y el medio ambiente en el que viven, respetando las vedas de animales como el cangrejo cuando bajan de la alta montaña a desovar a la playa, o cuidando el exceso de pesca de unas especies. Es por esto que el turista que desee gozar de estos ecosistemas debe informarse al momento de ingresar a estos territorios del componente biológico que existe y las acciones que puede realizar para conservarlo.

El compromiso que tiene la universidad con este tipo de proyectos es grande y ser parte de un proceso investigativo de tal magnitud no tiene precio. Es importante para nuestro país realizar este tipo de expediciones que permiten explorar y reconocer la riqueza y abundancia de nuestros ecosistemas, para que una vez conozcamos todo lo que poseemos podamos realizar planes de conservación y restauración; estas expediciones son los primeros pasos hacia la toma de decisiones del manejo de los ecosistemas presentes en la reserva de la biosfera Seaflower.  

Jessica Paola Burbano Hernández

Estudiante octavo semestre de Biología

Pontificia Universidad Javeriana Cali

Aquí formamos a los líderes que el mundo necesita.

La Responsabilidad Social Universitaria tiene el compromiso con la comunidad con la que obra y con la sociedad en la que se inserta.

La sociedad está en el corazón de esta Universidad.

La Responsabilidad Social Universitaria es imperativo ético de coherencia.

¿Sabes? Uno también se puede graduar cum laude de la vida.

¿Sabes? Uno también se puede graduar cum laude de la vida.

Si te fijas bien, es imposible el saber sin tener completo el ser

Lo que hagas te hará famoso, cómo lo hagas te hará inspirador.

“Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”.

Howard Gardner, neurocientífico; autor de la teoría de las inteligencias múltiples. Universidad de Harvard.

Nos gustan los seres íntegros, que inspiran a otros.

La Responsabilidad Social Universitaria es un compromiso y aporte de valor agregado.

Le damos igual valor a la mente y al corazón.

Eres capaz de aprender a ser lo mejor que puedas ser para el mundo.

La vida te va a medir por mucho más que resultados.

Últimas noticias