Se desempeña como docente e investigadora. Acá su historia.
Publicado: 16 / 11 / 2018
Creado por: johan.giraldo

En la Universidad Javeriana Cali, Andrea Molina Cortés, una ingeniera agroindustrial apasionada por la investigación, consolidó su amor por la ingeniería y las ciencias de la vida, un amor que la posicionó como la primera candidata a Doctorado en Ingeniería de nuestra Universidad.

Su investigación de tesis doctoral se centra en el estudio de los residuos que se derivan de la industrialización de la caña de azúcar, específicamente melazas y vinazas, y su potencial como fuentes de compuestos anticancerígenos. Su objetivo con este trabajo es evaluar algunos compuestos bioactivos presentes en estos dos materiales y determinar sus efectos sobre la proliferación de líneas celulares derivadas de diferentes tipos de carcinomas.

Actualmente y desde el año 2013, Andrea se desempeña como docente de planta en la Universidad de San Buenaventura Cali en el programa de Ingeniería Agroindustrial, siendo su segundo paso por esta institución a la que ya había pertenecido como docente hora cátedra, pero a la que tuvo que renunciar para dedicarse a la investigación como joven investigadora de Colciencias y la Universidad del Valle cuando realizaba su maestría en Ingeniería de Alimentos. “Allí trabajé mi investigación haciendo deshidratación osmótica de mango verde utilizando diferentes soluciones para hacer la deshidratación. Ahí vimos un potencial importante porque en ese momento sabíamos que en el mercado no había nada similar, pero que podría convertirse en algo de mucho impacto a nivel industrial. Como producto de ese proyecto empezamos a brindar una alternativa de conservación del mango biche que luego podría ser usado en ensaladas, salsa, helados, dulces, entre otros productos”, explicó Andrea.

Andrea siempre fue amante de las ciencias de la vida, creció en Palmira y mantuvo un interés permanente por comprender e indagar en el porqué de las cosas.  Fue así como decidió estudiar una carrera que tuviera un vínculo con lo que la apasionaba, por lo cual ingresó al programa de Ingeniería Agroindustrial de la Universidad Nacional de Colombia sede Palmira. “Este programa tenía un componente importante en biología y química, y lo que más me llamó la atención fue la aplicación que podía tener a nivel industrial. Además, el componente práctico estaba muy presente en este plan de estudios, lo cual se estructuraba de una manera integral con lo teórico”, destacó esta palmirana.

Molina se graduó en el 2008 de la Universidad Nacional de Colombia y mientras se desempeñaba allí como auxiliar de proyectos en proyección social, se logró conectar con personas que la iniciaron por el camino de la docencia. De hecho, uno de sus profesores, vinculado con la Universidad Autónoma de Occidente, la recomendó para dar clases en un programa de Tecnología de Procesos Agroindustriales. Allí dio sus primeros pasos en la docencia, disciplina con la que encontró gran afinidad desde el primer día; no importaba si debía desplazarse a municipios como El Cerrito, Candelaria y Zarzal a dar clases. “Nunca imaginé que terminaría como docente y la verdad es que me encanta. Me hace muy feliz compartirles a mis estudiantes mi conocimiento y experiencia, encaminarlos por algo que les apasione y de lo que luego se sentirán orgullosos”, resaltó.

Hoy Andrea no cambia sus ganas de seguir enseñando, se prepara para obtener el grado máximo de su vida académica y todo lo apuesta para aplicar lo aprendido a sus estudiantes en la Universidad de San Buenaventura Cali.

Para ella, estudiar el Doctorado en Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana Cali ha sido todo un reto, ya que se han puesto a prueba sus capacidades de aprendizaje autónomo y de adaptación a situaciones por fuera de su zona de confort. Y es que justamente ese desafío, aunque no haya sido fácil, es el camino perfecto para seguir sus pasiones: la docencia y la investigación.

Es así como Andrea busca con su profesión, y ahora desde su trabajo doctoral, ofrecer alternativas que sean viables para el sector agroalimentario, siendo muy respetuosos de la naturaleza y de nuestro entorno, pues siempre se ha considerado como una persona muy sensible a las problemáticas que enfrenta la sociedad y dada a trabajar por el bien común. “Quisiera que mi investigación aportara al aprovechamiento integral y sostenible de los recursos que nos proporciona la naturaleza, por ejemplo, la caña de azúcar. Además, esperamos que gracias a las aplicaciones derivadas de este proyecto se brinde una alternativa natural al estudio sobre la prevención y el tratamiento del cáncer y otros procesos patológicos asociados al estrés oxidativo. Esto se constituye como un elemento clave para que, en un futuro, se logre reducir los riesgos en la salud humana y favorecer el mejoramiento de la calidad de vida de la población”, concluyó Andrea.

 

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