Luis Fernando Macea, profesor del Departamento de Ingeniería Civil e Industrial presentó cuatro ponencias.
Publicado: 07 / 11 / 2018
Creado por: johan.giraldo

El profesor javeriano Luis Fernando Macea fue protagonista en el Congreso Panamericano de Ingeniería de Tránsito, Transporte y Logística, PANAM, que se realizó en esta ocasión en Medellín. El PANAM 2018 convocó a académicos, investigadores, profesionales, ejecutivos de empresas y funcionarios públicos a presentar y discutir acerca de los avances de la investigación, el desarrollo metodológico, técnico y tecnológico en sus temas pilares: tránsito, transporte y logística.

En este evento, el profesor del Departamento de Ingeniería Civil e Industrial presentó cuatro ponencias relacionadas con trabajos de investigación que ha venido desarrollando desde hace algunos meses; uno de ellos ya publicado en la prestigiosa revista Transportation Research Part A: Policy and Practice (Vol. 111, pp. 65–77), mientras que los otros tres son trabajos de investigación que se encuentran en etapa desarrollo.

El primero fue una Aplicación de modelos híbridos de elección discreta en la estimación de funciones de costos de privación, donde el profesor Macea utiliza métodos econométricos avanzados para estimar la importancia que tiene la percepción del riesgo, la cultura hacia la seguridad y la confianza hacia los sistemas de atención de emergencias en los impactos que generan los desastres naturales en Colombia. Esta investigación orienta el diseño e implementación de políticas públicas de gestión de riesgo de desastres.

"En el trabajo proponemos una función de Costos de Privación que permite hacer una distribución equitativa de los escasos suministros con los que se cuenta en situaciones de desastres naturales. Nosotros creemos que esta ayuda humanitaria debe distribuirse equitativamente y en el menor tiempo posible para minimizar el impacto negativo que generan los desastres sobre las personas", dijo Macea.

Dentro del proceso de estimación de estos costos, se evalúan tres variables importantes: la percepción del riesgo, la cultural hacia la seguridad y la confianza en los sistemas de atención de emergencia, con el objetivo de entender el comportamiento de las personas en situaciones de desastre y en ese sentido generar políticas públicas que maximicen el bienestar social.

Reducir la congestión vehicular

En su segunda ponencia, el profesor Macea habló de políticas de tarificación vial por el uso del auto durante los periodos de restricción vehicular en la ciudad de Santiago de Cali, Colombia. Este es un trabajo en conjunto con la Oficina de Planeación Municipal, en el cual se quiso mostrar cómo la medida del cobro por congestión que actualmente rige en la ciudad de Cali puede maximizarse con el propósito de apalancar el transporte público de la ciudad.

El estudio reveló que solo en 2017, 4557 personas pagaron la medida, de los cuales el 29% fueron de personas con vehículos particulares, para un total de $3178 millones. Sin embargo, quienes pagaron esto no representan ni el 0.2% de los vehículos que transitan en la ciudad.

“Para atender a este requerimiento, diseñamos un experimento de preferencias declaradas que fue aplicado a una muestra importante de usuarios de vehículo particular en la ciudad. El experimento llevaba a las personas a evaluar distintas alternativas de viaje cuando aplicaba la medida de pico y placa, como son: Pagando mensualmente la medida para utilizar el vehículo particular, Saliendo y regresando con el vehículo particular en una franja horaria permitida, o sencillamente utilizando transporte individual (taxi o Uber) o el transporte público. Considerando esas opciones y variando el tiempo, el costo, el horario de restricción, las personas nos explicaban por cuál se decidían. Con esa información creamos una base de datos y un modelo econométrico con el que pudimos estimar las probabilidades de que la persona pagara la medida. Así, concluimos que si se paga menos (entre $120 - $150 mil) se aumentaría el recaudo, sin la necesidad de liberar más del 8% de la flota vehicular en Cali”, lo cual impactaría negativamente la movilidad en la ciudad, concluyó el profesor Macea.

Uso racional del automóvil

Con esta iniciativa se analizó cuál era el modo de transporte predilecto de las personas con discapacidad y adultos mayores en Cali así como los principales obstáculos y barreras que enfrentan día a día a la hora de movilizarse.

Macea explicó que “un resultado importante del trabajo realizado apunta hacia generar políticas públicas que maximizaran las condiciones de acceso de las personas con discapacidad en los paraderos del MIO en la ciudad. Las personas que usan sillas de rueda para movilizarse requieren de brazos hidráulicos en los buses del MIO para acceder al sistema y no toda la flota cuenta con este mecanismo, por ende, deben esperar más que un usuario normal, lo que demuestra que hay inequidad en el sistema. No atender este requerimiento genera una externalidad negativa, ya que, atender a una persona con restricción de movilidad en las condiciones actuales, genera demoras para otros usuarios del sistema así como el desajuste en  la operación de la flota, pues el tiempo que toma en atender un solo pasajero es alrededor de 10 o 15 minutos. Así que nos preguntamos ¿cómo podríamos maximizar el beneficio de estas personas minimizando el impacto en la operación del sistema?. Como resultado de este proceso llegamos a la conclusión de sugerir la intervención de los paraderos tradicionales, cambiándolos por paraderos con una accesibilidad universal, con lo cual se internaliza el efecto negativo descrito anteriormente.

Auto compartido

Finalmente, Luis Fernando Macea cerró su presentación en PANAM 2018 con el trabajo de Modelación híbrida de preferencias por el uso del auto compartido en Cali. En este caso el enfoque fue el de generar políticas de gestión de  estacionamiento en los campus universitarios del sur de la ciudad a partir de incentivos hacia el Carpooling (carro compartido). El interés en el estudio era analizar cómo se podría, desde las universidades, incentivar el uso del carro compartido, sin afectar al transporte público, como medida para mitigar la congestión en la ciudad. El trabajo permitió evaluar algunos beneficios que tendrían quienes comparten su vehículo con otros usuarios de vehículo particular que realizan el mismo viaje a las universidades del Sur. Se evaluaron beneficios institucionales como parqueaderos reservados, tarifa diferenciales, entre otros. Como resultado se encontró que la disposición a compartir el automóvil depende de la expectativa individual sobre el uso del auto, la preocupación ambiental y la actitud pro-automóvil de los usuarios. “La tarificación puede ser una vía para reducir el uso del auto y se considera viable una política de garrote y zanahoria en la que se cobre el parqueo de manera diferencial entre quienes comparten el auto y los demás”, mencionó el profesor Macea.  

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