Cuba enfrenta un agravamiento de la pobreza y el descontento social mientras el miedo limita la expresión política
Creado por: Isabella Rebolledo Dominguez
El 94 % de la población estaría en extrema pobreza
El IX Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, presentado en agosto de 2026 por el Observatorio de Derechos Sociales Cuba y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), expone una radiografía de las condiciones económicas y sociales de la población cubana. El estudio concluye que el 94 % de los cubanos vive en extrema pobreza, cifra que supone un agravamiento frente a las mediciones anteriores de la organización (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
Asimismo, el informe señala que ocho de cada diez cubanos han tenido que privarse de alguna o de todas las comidas diarias debido a la falta de dinero o alimentos. La encuesta fue realizada mediante 1.318 entrevistas a personas de 18 años o más, distribuidas en las 15 provincias y en 79 municipios del país, incluyendo el municipio especial Isla de la Juventud. El trabajo de campo se desarrolló entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026, con un margen de error de ±2,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95 % (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
El deterioro económico también se refleja en los ingresos de los hogares. El 68 % declaró ingresos mensuales inferiores a 20.001 pesos cubanos, mientras que la situación resulta especialmente crítica entre los adultos mayores: el informe señala que el 47 % de las personas mayores de 60 años declara ingresos familiares inferiores a 3.056 pesos, equivalentes a la pensión mínima oficial (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
En este contexto, el estudio advierte que la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los bienes esenciales y la crisis de los servicios públicos han llevado a una situación que califica como insostenible para una parte considerable de los hogares. El propio informe resume el escenario señalando que “el 94% de los cubanos vive en extrema pobreza” y que ocho de cada diez han tenido que privarse de comidas (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
Los apagones encabezan las preocupaciones de la población
La crisis económica se encuentra acompañada por un deterioro generalizado de la infraestructura y los servicios públicos. Entre los problemas que los encuestados consideran prioritarios para los próximos seis meses, los apagones ocupan el primer lugar, con 70 %, seguidos por la crisis alimentaria, con 52 %, y el costo de vida asociado a la inflación, con 45 % (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
La evaluación de la infraestructura eléctrica es particularmente negativa: el 95 % de los encuestados considera malo su estado, lo que la convierte en el servicio peor valorado. La percepción negativa supera o alcanza el 90 % en prácticamente todas las provincias (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
El deterioro no se limita al suministro eléctrico. El informe registra valoraciones negativas para los sistemas de acueducto y alcantarillado, los hospitales y centros de salud, las carreteras y las viviendas. En particular, el 82 % considera malo el estado de los hospitales y centros de salud, mientras que el 84 % tiene una valoración negativa de los acueductos y alcantarillados (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
La alimentación constituye otro de los principales focos de vulnerabilidad. El estudio documenta que ocho de cada diez hogares han omitido alguna comida durante los últimos seis meses debido a la falta de dinero o de alimentos disponibles, una situación que se intensifica entre determinados grupos de edad (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
Crece la desconfianza en la gestión económica del Gobierno
El deterioro de las condiciones materiales está acompañado por una fuerte pérdida de confianza en la gestión gubernamental. El IX Informe identifica un “récord de valoración negativa de la gestión económica y social del Gobierno”, junto con una elevada desconfianza en las medidas económicas recientemente anunciadas (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
En concreto, el 84 % de los encuestados considera que las recientes medidas económicas adoptadas por el Gobierno no contribuirán a mejorar la situación del país, frente a apenas un 6 % que espera un efecto favorable (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
Este resultado adquiere especial relevancia porque se produce después de que el Gobierno cubano anunciara un paquete de reformas económicas destinado a enfrentar la crisis. La elevada desconfianza detectada por el estudio sugiere una brecha significativa entre las expectativas oficiales sobre las medidas y la percepción que tienen de ellas los ciudadanos encuestados.
De hecho, el informe caracteriza el momento político como uno marcado simultáneamente por el deterioro de la valoración del Gobierno, la desconfianza en las reformas y una expectativa contenida de cambio. En ese sentido, la organización sostiene que los resultados reflejan una sociedad que, pese a las condiciones adversas, mantiene expectativas sobre una transformación futura (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
La pobreza económica convive con una demanda de cambio
Los resultados del OCDH no se limitan a las condiciones materiales. El estudio identifica también señales de transformación en las expectativas políticas de la población. De acuerdo con los datos divulgados por Diario de Cuba, el 50 % de los encuestados considera posible que antes de terminar 2026 se produzca un cambio importante y favorable para el pueblo cubano, mientras que el 76 % desea que ese cambio incluya transformaciones tanto políticas como económicas ("'La extrema pobreza en Cuba ya afecta al 94% de la población', advierte el OCDH en un estudio", 2026, 13 de agosto).
La percepción de cambio se relaciona además con el profundo rechazo a la gestión gubernamental. El estudio del OCDH señala que la desaprobación del Gobierno alcanza el 95 %, tres puntos porcentuales más que el año anterior ("'La extrema pobreza en Cuba ya afecta al 94% de la población', advierte el OCDH en un estudio", 2026, 13 de agosto).
En este escenario, el deterioro económico parece estar acompañado de una pérdida de legitimidad percibida. Sin embargo, medir el alcance real de ese descontento requiere considerar una variable adicional: el temor a expresar opiniones críticas.
El miedo condiciona la expresión política
Una tercera encuesta de Diario de Cuba, realizada a partir de datos de Cubadata, examina precisamente la relación entre opinión política y miedo. El estudio fue elaborado sobre un panel de 2.214 cubanos con acceso a internet, entrevistados entre el 20 de mayo y el 8 de junio de 2026. A diferencia de una encuesta convencional, incorporó un experimento destinado a medir cómo cambia la respuesta de los participantes cuando perciben mayores condiciones de seguridad (Rosas, 2026, 11 de agosto).
Los resultados muestran que el 58,9 % evita hablar de política casi siempre por temor a las consecuencias, mientras que el 61,9 % reconoce sentir miedo de sufrir represalias personalmente o contra algún integrante de su familia (Rosas, 2026, 11 de agosto).
La investigación encuentra, sin embargo, que las respuestas cambian cuando disminuye la percepción de riesgo. El 63,1 % de los participantes afirma sentirse completamente seguro al responder encuestas anónimas y el 67,8 % considera que las respuestas de los cubanos serían diferentes si pudieran expresarse sin miedo (Rosas, 2026, 11 de agosto).
Este resultado introduce un elemento importante para interpretar las manifestaciones visibles de descontento. La ausencia de protesta pública o de declaraciones críticas no necesariamente puede interpretarse como respaldo al Gobierno, pues parte de la población podría estar limitando deliberadamente su expresión por temor a represalias.
El silencio puede ocultar un respaldo mayor al cambio
La encuesta identifica una relación particularmente significativa entre autocensura y posiciones políticas. Cerca del 57 % de los participantes que respondieron apoyó eliminar el partido único, mientras que aproximadamente la mitad se manifestó a favor de eliminar la Seguridad del Estado. Al mismo tiempo, una proporción considerable optó por no responder esas preguntas, lo que los investigadores interpretan como una expresión potencial del llamado "costo de la voz" (Rosas, 2026, 11 de agosto).
La conexión entre miedo y disposición al cambio resulta todavía más marcada entre quienes presentan mayores niveles de autocensura. En ese grupo, el apoyo a eliminar el monopolio político del Partido Comunista alcanza el 68,4 %, más de 20 puntos porcentuales por encima del registrado entre quienes afirman expresarse con mayor libertad (Rosas, 2026, 11 de agosto).
El investigador Arístides A. Vara Horna interpreta estos resultados como “un piso de la disidencia observable” (Rosas, 2026, 11 de agosto). La expresión resulta relevante porque apunta a que las mediciones basadas únicamente en declaraciones públicas podrían subestimar el alcance real del descontento político en contextos caracterizados por altos costos para expresar opiniones contrarias al poder.
El estudio también identifica diferencias territoriales y sociales. El llamado "costo de la voz" es mayor en el oriente del país y entre la población afrodescendiente, lo que indica que las posibilidades de expresar opiniones políticas no son homogéneas entre los distintos grupos sociales (Rosas, 2026, 11 de agosto).
Una sociedad empobrecida, pero con disposición a actuar
A pesar del temor, la investigación no encuentra una población completamente pasiva. Bajo condiciones consideradas seguras, el 50,6 % compartiría información verificada, el 48,5 % participaría en encuestas anónimas y el 36,3 % hablaría libremente de política con familiares y amigos. Apenas el 8,7 % afirmó que no realizaría ninguna acción (Rosas, 2026, 11 de agosto).
Estos resultados permiten distinguir entre silencio político y ausencia de voluntad de cambio. El primero puede estar condicionado por los riesgos asociados a la expresión pública, mientras que el segundo implicaría una aceptación sustantiva del statu quo. La encuesta sugiere que ambos fenómenos no deben confundirse.
No obstante, el estudio presenta una limitación importante: su muestra está integrada exclusivamente por cubanos con acceso a internet y, por tanto, no pretende representar a la totalidad de la población cubana. La composición de la muestra incluye un 45 % de mujeres y 54,9 % de hombres, con una edad media de 40 años, y una sobrerrepresentación territorial del oriente del país (Rosas, 2026, 11 de agosto).
Balance: pobreza, deterioro de los servicios y pérdida de confianza
Los resultados de ambas investigaciones configuran un escenario en el que las dimensiones económica, social y política de la crisis aparecen estrechamente relacionadas. El IX Informe del OCDH sitúa en 94 % la proporción de cubanos que vive en extrema pobreza, registra la omisión de comidas en ocho de cada diez hogares y encuentra una valoración ampliamente negativa de la infraestructura y de la gestión gubernamental (Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos, 2026).
Al mismo tiempo, el 84 % desconfía de que las recientes reformas económicas mejoren la situación del país y los apagones aparecen como la principal preocupación ciudadana.
La encuesta sobre autocensura agrega una dimensión adicional: una parte significativa de la población evita expresar sus opiniones políticas por miedo, pero manifiesta una mayor disposición al cambio cuando percibe condiciones de seguridad (Rosas, 2026, 11 de agosto).
En conjunto, los datos describen una sociedad sometida a un profundo deterioro de sus condiciones materiales, una elevada desconfianza en la gestión económica y una fuerte presión sobre la libertad de expresión política. La combinación de estos factores constituye uno de los principales desafíos para la estabilidad social y política de Cuba en 2026.
Referencias
'La extrema pobreza en Cuba ya afecta al 94% de la población', advierte el OCDH en un estudio. (2026, 13 de agosto). Diario de Cuba. https://diariodecuba.com/cuba/1786634914_68446.html
Observatorio de Derechos Sociales Cuba y Observatorio Cubano de Derechos Humanos. (2026). El Estado de los Derechos Sociales en Cuba. IX Informe / 2026. https://derechossocialescuba.com/wp-content/uploads/2026/08/IXinforme2026.pdf
Rosas, A. (2026, 11 de agosto). Tercera encuesta de DIARIO DE CUBA: el miedo sigue silenciando a una mayoría de cubanos que quiere cambios. Diario de Cuba. https://diariodecuba.com/foro-ddc/1786446096_67842.html
Nota
La imagen de la noticia, así como la de previsualización, muestran la situación de pobreza en que se encuentra Cuba. Arte digital de autoría propia generado con Inteligencia Artificial, 2026.
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