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Profesores javerianos proponen modelo matemático para anticipar y contener el crimen urbano

Jairo García, secretario de Seguridad y Justicia de Santiago de Cali en conferencia en la Javeriana Cali
Karen Daniela Ferrín

Creado por: Lola Ferrin

La Javeriana Cali fue escenario de un encuentro en el que se abordaron las dinámicas de la violencia en la ciudad y las posibles rutas para enfrentarla desde la investigación académica, la política pública y la acción comunitaria. Profesores investigadores y autoridades del Municipio coincidieron en que Cali atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas en materia de seguridad, y que solo mediante la articulación de esfuerzos se podrán generar soluciones sostenibles.

Óscar Parra, coordinador del Observatorio de Seguridad de Santiago de Cali, trazó un panorama preocupante sobre la situación actual. “El crimen está mutando, cambia con mucha facilidad y agilidad, y así mismo tiene que ser la respuesta del Estado. Hoy Cali es una bisagra regional, aquí confluyen rentas del narcotráfico, tráfico de armas, contrabando y microtráfico”.

Según el Observatorio, cerca del 70% de las víctimas de homicidio presentan antecedentes judiciales, lo que muestra que gran parte de los asesinatos se relacionan con venganzas, retaliaciones y disputas por el control del microtráfico. De estas muertes, el 45% corresponde a jóvenes entre los 14 y los 28 años, la población que debería ser la fuerza laboral y productiva de la ciudad.

“Estamos perdiendo a nuestra juventud”, lamentó Parra. “El 94% de las víctimas son hombres, el 81% de los casos involucra armas de fuego y casi la mitad de los homicidios ocurren en la madrugada. La violencia homicida en Cali es selectiva, pero profundamente dolorosa porque refleja la vulnerabilidad de nuestros jóvenes frente a las estructuras criminales”.

Por su parte, el secretario de Seguridad y Justicia, Jairo García, fue contundente al advertir que la ciudad enfrenta un escenario sin precedentes en los últimos 15 años. “Llevamos nueve atentados terroristas en un año y ocho meses. Cali no estaba acostumbrada a esta modalidad de violencia indiscriminada, y hoy debemos aprender a responder de manera más inteligente”.

García explicó que la ciudad vive la “tormenta perfecta”, minería ilegal de oro a pocas horas de distancia, enclaves cocaleros en el norte del Cauca a solo 45 minutos y una economía urbana que facilita el lavado de activos. “En los últimos 30 años, Cali ha registrado 50.000 homicidios, la mitad de ellos jóvenes entre los 18 y 28 años. Ninguna ciudad puede darse el lujo de perder a una generación completa”, enfatizó.

El funcionario defendió la importancia de contar con una política pública de seguridad a 10 años, aprobada de forma unánime por el Concejo de Cali. “En una ciudad tan polarizada, que todas las fuerzas políticas apoyaran esta iniciativa es un mensaje claro. Aquí no se trata de ideologías, sino de salvar vidas y garantizar derechos”.

Desde la investigación, los profesores insistieron en la necesidad de sumar ciencia y tecnología al análisis de la criminalidad. Camilo Rocha, decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, explicó que el proyecto ‘Perspectivas sobre violencia y crimen urbano: un enfoque teórico-práctico’ que lideran los profesores Alexander Alegría y Andrés Mauricio Rivera, busca combinar matemáticas, estadística, economía, ingeniería y ciencia de datos para entender la dinámica del crimen urbano. “Nuestro propósito es identificar puntos críticos de criminalidad y elaborar un mapeo de delitos en Cali que permita anticipar patrones y apoyar la toma de decisiones de política pública”.

Por su parte, el profesor Andrés Mauricio Rivera, del Departamento de Ciencias Naturales y Matemáticas, comparó la expansión del crimen con la propagación de un virus. “El comportamiento criminal se esparce en una sociedad como lo haría una bacteria en el cuerpo. Modelar matemáticamente esas dinámicas nos permite evaluar programas como ‘En la Buena’ y garantizar que su implementación sea óptima en términos de costo y de impacto social”.

La investigación que desarrolla junto a Alexander Alegría, del Departamento de Economía y Finanzas, con el apoyo de la Universidad de Buenos Aires, la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, en articulación con la Secretaría de Seguridad y Justicia de Cali y con financiación del ICETEX, parte de modelos dinámicos y de control óptimo que permiten predecir cómo evolucionan las poblaciones criminales y evaluar qué políticas resultan más eficaces para contenerlas. Se trata de una aproximación interdisciplinaria que involucra tanto teoría matemática como análisis económico, con el propósito de ofrecer evidencia sólida para la formulación de políticas públicas.

Los primeros resultados del estudio muestran que, al dividir a la población en tres grupos (personas sin antecedentes criminales, quienes están en actividades delictivas y quienes ya han pasado por el sistema penitenciario), se pueden identificar patrones de reincidencia y calcular el costo de los programas de prevención. El profesor Rivera explicó que “lo que buscamos es que cada peso invertido en prevención juvenil rinda lo máximo posible y evite que más jóvenes terminen atrapados en el círculo del crimen”.

Además, la simulación matemática permitió comprobar que políticas preventivas enfocadas en jóvenes en riesgo podrían reducir hasta en 300 homicidios anuales si se acompañan de acceso efectivo a la justicia para resolver conflictos vecinales y familiares, evitando que escalen a violencia letal.

“Cali tiene futuro si entendemos que este es un reto de todos, del Estado, de la academia y de la sociedad civil”.

Durante el encuentro, el profesor Alegría recalcó el papel de la academia en la generación de soluciones innovadoras. “La violencia urbana es un problema económico y social, no solo policial. Si no entendemos los incentivos detrás de estas dinámicas criminales, seguiremos atacando solo los síntomas. Con este proyecto, financiado por el Icetex,  buscamos que Cali cuente con herramientas para anticipar, no solo reaccionar”.

A pesar del panorama adverso, Óscar Parra resaltó que la ciudad ha logrado avances. En 2023, Cali registró la tasa de homicidios más baja en 31 años, con 942 casos, una reducción significativa frente a los 2500 asesinatos que se reportaban en 2004. Además, los hurtos bajaron en un 20% y los feminicidios se redujeron notablemente en lo corrido del año.

“Los desafíos son enormes, pero también nuestra capacidad de resiliencia como ciudad”, señaló Parra. “En la última semana, tras un atentado con explosivos, vimos cómo en menos de una hora ya estaba activado el Puesto de Mando Unificado, con todas las instituciones coordinadas atendiendo a las víctimas y restableciendo la normalidad. Eso también habla de nuestra fortaleza como caleños”.

El evento concluyó con un llamado común a no claudicar frente a la violencia. “La seguridad no se improvisa, se planea con rigor y se construye con legitimidad”, dijo el secretario García. “Cali tiene futuro si entendemos que este es un reto de todos, del Estado, de la academia y de la sociedad civil”.

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