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Estudiante de Maestría en Asesoría Familiar trabaja con jóvenes y familias inmigrantes en EE.UU

Estudiante maestría asesoría familiar

Creado por: Verónica Gómez

3 de Mayo de 2021

Cuando Elena Restrepo habla de su trabajo, no queda duda de porqué quiere ser magíster en Asesoría Familiar. Hace ya más de cuatro años que esta abogada colombiana es la consejera de apoyo de salud mental de jóvenes y familias, la mayoría inmigrantes latinos, víctimas de explotación sexual y tráfico humano en el nivel más alto de tratamiento del condado de Solano en California, Estados Unidos.

Algunos de estos jóvenes ya han cometido crímenes, unos se encuentran hospitalizados y otros en cárceles juveniles. Como consejera, Elena ayuda a sus clientes y sus familias a ejercer una parentalidad positiva y a poner en práctica mecanismos de confrontación que les ayude a reducir sus síntomas y ser exitosos en su vida cotidiana.

“Estudiar la maestría me ha dado los conocimientos y los recursos para asesorar a estas familias desde intervenciones que abarquen el ambiente que los rodean, barreras culturales y oportunidades externas”, afirma esta abogada colombiana, de las pocas profesionales bilingües en ese condado estadounidense.

A ese país llegó después de desarrollar un proyecto sobre violencia de género con la comunidad indígena Quechua en Medellín, a través de la música. El CEO de una non-profit en San Francisco conoció de su trabajo y la apoyó para que replicara ese programa en Perú, Guatemala y EE.UU.

“El proyecto fue un éxito y ya me quedé en Estados Unidos. Pienso que las oportunidades laborales en el área de asesoría familiar, trabajo social y la salud mental están mejor valoradas en este país, se tiene claro que la familia sana es el primer eslabón de una mejor sociedad”, dice Elena, quien gracias a una beca que ganó al ser reconocida como una de las mujeres latinas que ayudan a la comunidad hispana a través de sus servicios profesionales de alta calidad, cursa el último semestre de la Maestría en Asesoría Familiar modalidad virtual de la Javeriana Cali.

Hoy como estudiante de ese programa está más que convencida de que son necesarios los asesores familiares, especialmente con la capacidad de integrar diferentes recursos y líneas profesionales en el servicio de asesorar  familias en diferentes contextos, por ello cuando se le pregunta por qué decidió desde su casa en Solano, California, ser magíster javeriana no tiene una sino cinco razones bien identificadas.

La primera es que conocía por experiencia el nivel académico de la Javeriana Cali, ya que en años anteriores fue invitada por la universidad a dictar unos talleres de emprendimiento, relacionados con el proyecto que lideraba.

La segunda razón para decidirse por la Maestría en Asesoría Familiar fue la metodología virtual del programa, lo que le permitía acceder de manera remota, haciendo uso adecuado de su tiempo y rompiendo las barreras de distancia y cambios de horarios. Frente al mayor mito sobre la exigencia académica de los posgrados virtuales, Elena opina que es todo lo contrario: “el nivel académico de las clases virtuales ha sido muy retador y beneficioso, específicamente para empezar a pensar de una manera sistémica y cambiar la percepción de lo que se nos presenta como asesores”. 

Además, afirma, que la maestría de la Javeriana Cali es de las pocas en Colombia que utiliza la misma metodología de asesoría a familia que en Estados Unidos. “En EE.UU se ha avanzado mucho en cuanto a "la co-construcción" de las realidades de los clientes, es decir, se trata de omitir la barrera del profesional inalcanzable" a un ambiente más armonioso en donde ambas partes aprenden y desarrollan la asesoría familiar. También en donde la parte clínica no es la más importante, sino que también se toman en cuenta aspectos intergeneracionales, sociológicos, de contexto, redes de apoyo, métodos de solución de conflictos, entre otros. La maestría nos dio las herramientas para integrar todos estos aspectos en la asesoría familiar. Es el mismo método utilizado en la compañía en la que laboro actualmente. Incluso el hecho que haya aprendido a hacer genograma, mapas de redes, terapia narrativa entre otros, me da pie a aspirar a una posición profesional más alta”, explica.

La tercera razón, cuenta Elena, es que la maestría javeriana le brindaba la oportunidad de compartir con compañeros de diferentes profesiones como psicólogos, trabajadores sociales e incluso sacerdotes, entre otros. “A mí me permitió conectarme con profesionales de todo el mundo que era lo que buscaba, aprender diferentes perspectivas y contextos de la asesoría familiar”, dice.

Otra de las razones, la quinta y no menos importante, es el beneficio económico que obtiene de hacer una maestría en Colombia desde Estados Unidos, “puedo transferir los créditos y validar mi maestría puesto que los costos de la educación superior en EE.UU es exorbitante. Una maestría en este país puede costar alrededor de 300 millones de pesos”, sostiene Elena.

De la maestría de la Javeriana Cali destaca que los docentes internacionales del programa hacen pensar a sus estudiantes sobre casos en asesoría familiar que no solo ocurren Colombia, sino que le ayuda a entender realidades familiares y profesionales a nivel global.

 

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