Egresada javeriana se suma al equipo de comunicación digital de Colgate Palmolive

Egresada javeriana impulsa la comunicación estratégica en Colgate-Palmolive
Karen Daniela Ferrín

Creado por: Lola Ferrin

Para Izabella Maldonado Córdoba, egresada del programa de Comunicación de la Javeriana Cali, la comunicación es mucho más que producir contenidos o gestionar canales; es un ejercicio de escucha, coherencia y construcción de sentido dentro de las organizaciones. Hoy, en su rol profesional como Bex Digital Copywriter en Colgate Palmolive, esa visión se pone a prueba diariamente en un entorno corporativo global que exige comprender públicos diversos y traducir mensajes estratégicos a contextos locales.

Cabe anotar que BEX es un equipo global especializado que, desde 2012, crea, mantiene y optimiza más de 600 sitios web y servicios digitales para más de 40 marcas de la compañía en 70 mercados, impulsando la transformación tecnológica y la experiencia digital. 

Graduada en septiembre de 2025, Izabella inició una nueva etapa profesional en una de las compañías multinacionales más reconocidas del sector de productos de consumo. Desde allí participa en procesos relacionados con comunicación organizacional y mercadeo, donde ha podido observar de cerca cómo las estrategias globales se adaptan a las realidades culturales de cada país.

“Algo que he notado de la estrategia es cómo los mensajes que vienen desde la parte corporativa, allá en Estados Unidos, logran resonar con el contexto local de las personas a las que les estamos hablando”, explica. Para ella, este proceso implica comprender a profundidad a los públicos internos de la organización. “Cosas tan sencillas como las palabras que se utilizan en un boletín semanal hacen la diferencia. Que no parezca que el mensaje se tomó de otro lugar, se tradujo y ya”.

Esa capacidad de adaptación también exige entender la diversidad dentro de una empresa. En el caso de Colgate Palmolive, Maldonado destaca la importancia de reconocer las características de quienes integran la organización. Desde personal administrativo hasta trabajadores de planta, cada grupo tiene dinámicas y formas de comunicación distintas. “Creo que uno puede notar el éxito de una estrategia interna en qué tanto conocimiento hay del público al que se le habla”, señala.

Por otro lado, en un contexto marcado por la sobreinformación y la velocidad digital, la comunicadora considera que uno de los principales desafíos de la profesión es mantener la rigurosidad y la responsabilidad frente a los contenidos que se producen y circulan.

“Estamos en un mundo hiperconectado donde todo parece tener que salir ya, pero es muy importante detenerse y preguntarse primero de dónde viene la información que estamos compartiendo”, afirma. Para Maldonado, el desafío no solo está en verificar las fuentes, sino también en comprender el impacto de cada mensaje.

Esa reflexión la lleva a insistir en un aspecto que considera clave para el futuro de la disciplina: la medición de la comunicación. “Hay un tabú de que los comunicadores y los números no se llevan bien, pero la comunicación se puede medir y se debe medir”, afirma.

Durante su formación universitaria, esta inquietud se convirtió en una línea de investigación que desarrolló junto a profesores y compañeros en el laboratorio académico del programa. Allí participó en la creación de instrumentos para evaluar la calidad conversacional entre líderes y equipos de trabajo, así como la efectividad de la comunicación interna en organizaciones.

“Si yo tengo claro cuál es el objetivo de mi estrategia, puedo crear herramientas para medir su impacto. No se trata solo de que alguien diga que le gustó un artículo o un video, sino de entender qué resultados generó realmente”, explica.

Más allá de la medición y la estrategia, Maldonado insiste en que el corazón de la comunicación sigue siendo profundamente humano. Para ella, la escucha es una habilidad fundamental que muchas veces se subestima.

“Una conversación casi siempre la relacionamos con saber responder bien, pero construir puentes requiere escuchar primero”, reflexiona. Incluso considera que la escucha puede tener un peso mayor que la propia intervención en una conversación. “Si yo empiezo a construir sobre algo que el otro no me ha dicho que le interesa, vamos a construir puentes a la mitad”.

Escuchar, en su visión, implica una atención integral, no solo oír palabras, sino interpretar gestos, posturas y contextos. “La escucha es 'te escucho con todo: con mis oídos, con mi cuerpo, con mis ideas y sin juzgar antes'”, afirma.

En esa forma de entender la comunicación reconoce la influencia de varios profesores que marcaron su paso por la universidad, entre ellos Fanny Franco y Víctor Hugo Valencia, cuyas enseñanzas dejaron una huella profunda en su formación.

De Fanny recuerda especialmente la insistencia en la importancia de medir los procesos comunicativos y comprender su impacto real en las organizaciones. Esa perspectiva académica fue clave para que Izabella desarrollara su investigación sobre indicadores de comunicación. “Ella nos decía mucho que existe la creencia de que los comunicadores y los números no tienen nada que ver, pero que en comunicación las cosas se pueden medir”, recuerda.

Más allá de los conceptos técnicos, la experiencia universitaria también fortaleció en ella una sensibilidad especial hacia las palabras y su poder para conectar a las personas. Esa relación con el lenguaje, que combina comunicación estratégica y gusto por la poesía, sigue presente en su manera de pensar la profesión.

Cuando se le pregunta por el sello que se llevó de su paso por la universidad, Izabella lo resume en dos valores fundamentales: servicio y sentido de pertenencia. "Cuando entiendo cómo algo que voy a hacer impacta, entonces digo ‘hágale, vamos’”, explica. El segundo elemento es el compromiso con los espacios y comunidades en los que participa. “Es ese sentido de pertenencia que te lleva a apropiarte del lugar en el que estás, de lo que representa y de sus valores”, señala.

Asimismo, asegura que se siente agradecida por la etapa profesional que atraviesa y por las oportunidades de aprendizaje que ha encontrado en el mundo laboral. “Estoy muy feliz. Veo el puesto en el que estoy y siento que hay mucho por aprender”, comenta.

Finalmente, comparte un consejo para quienes hoy estudian comunicación. Más que una recomendación técnica, es una invitación a mantener viva la esencia de la profesión. “No perdamos nunca la pasión y la fe en las palabras”, afirma. Para ella, las habilidades del comunicador van más allá de los cargos o los títulos profesionales.

En ese sentido, su invitación es a llevar ese sello comunicador a cualquier espacio. “Que esa sensibilidad y esa disposición a la escucha las llevemos a todo lo que hagamos, incluso si nuestro cargo no tiene el título de comunicador”.

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