Orgullo javeriano: Gustavo Sánchez, medallista internacional
Creado por: Kevin Santiago González Ortiz
En la piscina no hay margen de error. El cuerpo está boca abajo, sin gafas, sin respirar, en un elemento que no es el natural. Cada movimiento cuenta y cualquier detalle puede convertirse en penalización. En ese escenario exigente y milimétrico, Gustavo Sánchez Acero, estudiante de sexto semestre de Diseño de Comunicación Visual y miembro de la Selección Colombia de Natación Artística, volvió a subirse al podio y, con ello, a recuperar una confianza que un año atrás parecía perdida.
El logro más reciente llegó durante la primera parada de la World Aquatics Artistic Swimming World Cup realizada en Medellín. Allí alcanzó la medalla de plata, un resultado clave en el camino hacia la Súper Final de Canadá, donde solo clasifican quienes sumen más puntos a lo largo de las cinco paradas del calendario. Para Gustavo fue un punto de inflexión en una trayectoria ya consolidada como triple medallista mundial:
“Sentí que esta medalla fue el plus que necesitaba. Veníamos del 2024 de ser el mejor deportista masculino de natación artística y el 2025 fue tropiezo tras tropiezo. Yo sentía que ya había llegado mi momento y de repente los resultados no se daban. Entonces lograr la plata en casa, después de tanto luchar por volver al podio, fue como decirme: ‘esto no se acaba, todavía puedes seguir en el top del mundo’”, afirma.
La exigencia de su disciplina es difícil de dimensionar desde fuera. En la natación artística cada rutina se rige por un reglamento estricto con penalizaciones que reducen la nota. Antes de salir a competir, el ambiente está cargado de nervios y concentración.
Cuando termina la rutina y los puntajes empiezan a aparecer en pantalla, la emoción se mezcla con una sensación de calma. Primero, la tranquilidad de haber superado los dos minutos más intensos; después, la confirmación de que el esfuerzo valió la pena.
“Al salir siento mucha paz, como que por fin lo logré, que no pasó ningún contratiempo. Y cuando ves el número y quedas dentro de los tres primeros, es bastante emocionante”, cuenta.
Su historia en la natación artística comenzó casi por casualidad. A los 16 años, mientras practicaba natación convencional, una amiga le pidió que la acompañara en una competencia para no perder puntos. Aceptó como un favor. Dos años después ya hacía parte de su primera Selección Colombia y desde entonces su carrera despegó rápidamente: medallas suramericanas, centroamericanas, bolivarianas y, más adelante, preseas mundiales que lo convirtieron en referente en una disciplina dominada por mujeres y con poca tradición masculina en el país.
Pero el camino no ha sido lineal. El 2025 fue, en sus palabras, el año más difícil de su carrera. A los resultados deportivos adversos se sumaron factores personales y de salud que impactaron su rendimiento, un dengue que lo mantuvo cerca de un mes hospitalizado y la enfermedad grave de un familiar cercano. Ese cúmulo de circunstancias lo obligó a detenerse, reevaluar y reconstruir su enfoque.
En paralelo al alto rendimiento, Gustavo también ha sostenido su proceso académico en la Pontificia Universidad Javeriana Cali desde 2019. Los viajes y competencias internacionales le exigen reorganizar tiempos y prioridades, pero ha encontrado la manera de avanzar sin soltar ninguno de sus dos caminos. “La mayor parte del año mantengo viajando. La universidad me ha ayudado mucho y es la forma de llevar los dos mundos: mi carrera profesional y mi carrera deportiva”, explica.
Lejos de ver el diseño como un plan alterno, lo asume como un complemento estratégico para su carrera deportiva. “El diseño me ha ayudado mucho en mi carrera deportiva. Me aporta en todo lo que tiene que ver con imagen y, a futuro, en mi marca personal”, comenta. Entre sus metas está crear su propia línea deportiva, convencido de que la creatividad también se entrena.
Durante todo el proceso, el acompañamiento institucional ha sido determinante. El respaldo académico le ha permitido seguir representando al país. “Siempre he contado con el apoyo de mi directora de carrera, Juliana Pino Mesa. Ha sido muy comprensiva y eso ha ayudado a que estos logros se den”, afirma.
Hoy, con la mirada puesta en las próximas paradas de la World Cup y el sueño mayor de llegar a unos Juegos Olímpicos, Gustavo avanza con una convicción renovada. Sabe que el alto rendimiento no se sostiene solo con talento, sino con organización, sacrificio y valentía. Por eso, después de haber tocado fondo y volver al podio en casa, a quienes sienten que no tienen tiempo para perseguir más de un sueño, les deja un mensaje claro:
“Si hay disciplina y claridad de propósito, es posible construir camino en más de un escenario”.
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